viernes, 3 de diciembre de 2010

Nos vemos después.


Ver cómo te ibas fue terrible,
pero más terrible aún escuchar y decir todo esto:

Ahora que he partido...
no te aflijas,
me alejo sólo por un momento.

No llores ni ni lleves tu pena a través de los años.
Sé qe eres valiente,
y que a pesar de todo saldrás adelante con una sonrisa.

Te pido que, por consideración a mí en mi nombre sigas viviendo.
Hazlo todo como siempre te vi hacerlo,
no fomentes tu tristeza con días estériles,
empieza cada amanecer con tareas productivas.

Dale la mano al consuelo y al buen ánimo.
y yo, a mi vez, te apoyaré y te sostendré muy cerca,
y jamás tengas temor de partir...
porque yo estaré esperando por ti en el cielo.

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