viernes, 1 de abril de 2011

Adiós.


Quisiera esta vez decirte adiós,
no recordarte,
pasarte por alto,
no pensarte,
y sé que es difícil pero no imposible,
y es que nuestra historia no fue escrita,
fue narrada,
contada a medias,
sin desenlace ni un final feliz.

Ojalá y disfrutes la palabra "nosotros",
ojalá el "ella y yo" sea bien usado,
ojalá tu sonrisa no muera con la noche,
cuando veas que no eres feliz,
cuando notes que te hago falta,
cuando sientas que me extrañas y yo no esté más.

Y es que el recuerdo es más fuerte,
pero mi orgullo está cual escudo,
me protege de ti y la palabra melancolía,
me aparta de ti... pero me atrae con tal fuerza
que no permite que el olvido pase por mi calle.

Y es que estas cosas del amor son tan antagónicas,
la felicidad y la tristeza,
el colmarte de vida... el matarte de pena,
el sentirte pleno,
a sentirte acabado,
y es que tu amor no existe,
es que tu amor es una ilusión,
es que tu amor no merezco,
es que tú no naciste para ser querido... es que tú no eres para mí.


Pero es mejor menguar de una vez este dolor,
calmar mi tristeza,
saciar tu indiferencia... 
enjuagándola en mi propia felicidad,
aquella vive en mí,
no por ti... ni para ti.

Sin embargo,
temeraria,
acudo raudamente a el Pasaje de la Indiferencia,
quizá cambie de opinión,
quizá mi bipolar escudo llamado orgullo se desvanesca
y mi amor por ti quede expuesto,
propenso a acabar conmigo,
inmune a ti,
entonces levanto una mano y la muevo de lado a lado,
me marcho y susurro... adiós, adiós.

Puede que te olvide, puede que cuando acabe estas estrofas
mi memoria borre tus recuerdos,
puede que mi amor acabe esta noche,
o quizá otra, pero sé que no estarás mucho tiempo más aquí.