sábado, 20 de agosto de 2016

Ya no

Amo las rosas y sus ásperas espinas
Amo su rojo intenso
Su aroma a dulzura
Y amo todo de ti,
Amo lo que odio
Y odio lo que amé,
Amo tus defectos,
Y amo tu grandeza,
Amo nuestro amor y olvido mis recuerdos,
No quiero olvidar
Pero tu luz tenue los disipa,
Ya ha menguado el dolor,
No quiero cortar tus alas,
Quiero saberte libre,
Ajeno
Lejano
Feliz...
Cuánto daría por tu sonrisa
Cuánto por verme reflejada en tus ojos,
Qué no daría por verte una vez más,
Que no daría por poder decirte adiós,
Ya no debo volver a la muerte,
No quiero más dolor ni mucho menos llanto.


Y ahora qué?

Y bien, no soy la misma,
ya no me conoces y sinceramente... Te desconozco,
el tiempo ha pasado, pero el dolor no mengua,
qué hacer entonces?

Dónde quedó mi emoción al conocer un lugar nuevo?
Dónde quedó el amor de mi vida?
Dónde está lo eterno? (Conocí lo efímero mi amor)
Dónde deposito las sobras de lo que quedó?

Es entonces, que me preguntó... Qué pasó?
Será que con el tiempo perdimos el amor que teníamos?
Son cosas que debería ya entender,
pero cómo le hacemos querido, yo aquí... Tú allá,
lejos, distante, más frío que que un témpano de hielo.

Por qué se murió lo que más amaba?
No entiendo nada... Quizá me rehúse por algún tiempo más,
a que la voluntad de Dios es más fuerte que el armarme de valor de querer o haber querido algo más que a mi propia vida.

Dentro de todo, ya no espero nada,
al menos me acostumbré a esta soledad inerte, llena de nada,
ya no quiero recordar nada, sólo quiero olvidarme de ti.