domingo, 24 de abril de 2011

Ahora no.


Intentar entender lo errado, no es entender,
pretender vivir conforme a tu decisión mucho menos,
es hora de huir,
de callar,
de partir... de cerrar el corazón bajo mil llaves y buscar la salida.
tratando de no dejar espacios abiertos,
procurando parchar al mínimo los pedazos de lo que llamé corazón.

Pero no intentes mucho menos obligarme a hablar,
a confesar,
a gritar a los cuatro vientos lo que siento,
no ahora, cuando ya no me queda voz,
cuando me siento afónica,
cuando todo me duele,
cuando las flores de mi jardín se han marchitado,
cuando ya no siento confianza en ti,
cuando mi esperanza ha muerto.

No, no digas ahora lo qué sientes,
ya para qué?
por qué ahora?
eres tan egoísta... Je suis fatigué de vous
por favor, sólo da media vuelta, continúa tu rumbo y vete.

Mil veces me dije a mí misma: Ya déjalo,
ya déjalo... no te haces bien,
y mil veces mi estúpido corazón ignoró a mi razón,
como siempre... como ayer, mas no como hoy,
hoy que he decidido darle alas a mi libertad
e ir tras ella... a recorrer otros mundos,
a conocer qué hay más allá de lo que asoma,
simplemente voy de salida, adiós.

Y que en tu conciencia y en tu mente no habite la frase... Y si...
porque entonces no conseguirías nada,
para ese entonces estaré muy lejos,
como las estrellas, más allá del sol...
como ahora... como hoy.

sábado, 9 de abril de 2011

Y así va...



Vengo a decirte que mi primavera suicida intenta dejar esta vida,
que el sol intenso hiere,
que el frío me abraza y se sujeta de mi mano
y que poco a poco la gente va muriendo de pena.

Algunos pregonan que la gente vive encandilada de ti,
de tu verdad a medias,
de aquello que callas,
de aquello que se vuelve susurro si busca libertad,
como cuando me acerco a ti e intentas apartarme,
cuando sé que quisieras ser parte de mi vida,
residente de mi corazón
y vecino de mi alma.

Decir te quiero es más que mi verdad,
confesar lo que siento es un alivio,
entregarte lo más ínfimo de mí es tu derecho,
lo que mereces y lo que debieras tener,
mi verdad se reduce a tu mirar,
a tu risa contagiosa
y a tu apacible forma de entregarte,
a tu solemne forma de amar,
pero odio tu silencio,
aquel que se hace eterno
cuando se conjuga con la soledad.

Puede que esté equivocada,
que mi afán azaroso me esté matando,
que vivir pensando en ti no sea la mejor opción,
que debo ir alejándome de ti poco a poco.

La esperanza nuevamente se ha marchado,
y me aconsejan que me "haga a la idea" de que no estarás aquí mañana,
pero siempre encuentras la forma de engancharte a mí,
y siento que el mundo irradia nuevamente de felicidad,
pero vuelvo a lo mismo y lloro,
caigo en depresión
y el dolor es infame,
ahí es cuando los pétalos de las rosas caen,
cuando mis lágrimas enjuagan mi rostro
y digo: ya no más.

Mas sin embargo aquí estoy, esperándote,
intentado nuevamente oir tu canción enamorada,
tu voz que embriaga y deleita a mi corazón,
es tan confuso todo,
pero sin embargo sigues siendo a quien espero,
y aunque sé también que no debería lo hago.

Jugar a la ruleta rusa es mortal,
pero nada es más humano que amar cuando sabes que duele al final.

martes, 5 de abril de 2011

Disparates de madrugada.



Hay cosas que prefiero no entender,
por qué llueve,
por qué sale el sol,
por qué eres tan lindo,
o por qué razón absurdamente lógica podría quererte,
no porque me niegue al conocimiento,
si no... porque simplemente hay cosas que se dan y punto.

Ya no es cuestión de ciencia,
es cuestión de religión,
de creer en ti,
de creer en todo,
de creer en mí y negarlo todo.

Pero cómo callar,
cómo negar lo evidente,
cómo tergiversar la realidad,
cómo?
imposible!

Fue posible mi anhelo imposible,
qué bárbara situación,
qué terrible todo esto que me amilana,
inquieta,
jode,
perturba... qué enfermedad tan terrible.

Y si pudiera evitar todo esto... me negaría a ello,
dejaría que suceda una y otra vez,
dejaría que este mal carcoma mi alma,
mi amor,
mi corazón, mis pensamientos y mi sentir,
dejaría que la locura abarce cada parte de mi ser
y que se impregne en cada hebra,
ay de mí sin este mal, ay de mi sin ti!

Sonrío
y me asombro de lo que sucede,
mis pensamientos revolotean sobre mí,
me invitan a entregar mi alma, mi corazón,
pero temo por ellos,
temo como temí ayer, hoy por la mañana, ya no sé,
el tiempo vuela de prisa,
el tiempo no quiere ser alcanzado,
el tiempo ya se acerca a las 6!

Y no hay nada más terrible
que vivir con una duda,
no hay estocada más dolorosa que una inmensa interrogante,
algún día esta sed de verdad será saciada
y finalmente estaré tranquila,
bien o mal, sabré reponerme,
porque no hay mal que dure cien años y ni tarado que lo tolere.

Pero vuelvo a rebuscar mis recuerdos,
vuelvo a buscarte una vez más,
vuelvo a sentir la necesidad de verte,
abrazarte,
besarte la frente,
decirte: todo estará bien cariño,
este será un viaje contra la corriente,
pero al igual que Cliff... seré valiente!

Ojalá algún día comprendas el verdadero significado de las cosas,
qué se esconde tras un corazón que se parece a una rosa,
porque el amor que endulza provoca,
y el amor que calla perdura,
como el hermoso volar de una atornasolada mariposa,
como cuando la tarde cae en el oriente.

Esta vez podré cantar libremente,
esta vez podré tocar el cielo,
esta vez podré reir sin miedo,
esta vez la realidad y el amor se complementarán,
esta única vez podré decirte: cuánto lo he soñado,
esta última vez podré decirte: ¡eres lo que he esperado!

viernes, 1 de abril de 2011

Adiós.


Quisiera esta vez decirte adiós,
no recordarte,
pasarte por alto,
no pensarte,
y sé que es difícil pero no imposible,
y es que nuestra historia no fue escrita,
fue narrada,
contada a medias,
sin desenlace ni un final feliz.

Ojalá y disfrutes la palabra "nosotros",
ojalá el "ella y yo" sea bien usado,
ojalá tu sonrisa no muera con la noche,
cuando veas que no eres feliz,
cuando notes que te hago falta,
cuando sientas que me extrañas y yo no esté más.

Y es que el recuerdo es más fuerte,
pero mi orgullo está cual escudo,
me protege de ti y la palabra melancolía,
me aparta de ti... pero me atrae con tal fuerza
que no permite que el olvido pase por mi calle.

Y es que estas cosas del amor son tan antagónicas,
la felicidad y la tristeza,
el colmarte de vida... el matarte de pena,
el sentirte pleno,
a sentirte acabado,
y es que tu amor no existe,
es que tu amor es una ilusión,
es que tu amor no merezco,
es que tú no naciste para ser querido... es que tú no eres para mí.


Pero es mejor menguar de una vez este dolor,
calmar mi tristeza,
saciar tu indiferencia... 
enjuagándola en mi propia felicidad,
aquella vive en mí,
no por ti... ni para ti.

Sin embargo,
temeraria,
acudo raudamente a el Pasaje de la Indiferencia,
quizá cambie de opinión,
quizá mi bipolar escudo llamado orgullo se desvanesca
y mi amor por ti quede expuesto,
propenso a acabar conmigo,
inmune a ti,
entonces levanto una mano y la muevo de lado a lado,
me marcho y susurro... adiós, adiós.

Puede que te olvide, puede que cuando acabe estas estrofas
mi memoria borre tus recuerdos,
puede que mi amor acabe esta noche,
o quizá otra, pero sé que no estarás mucho tiempo más aquí.