martes, 22 de febrero de 2011

Mi agonía.

 

Y la esperanza dormida ignora mis ideales,
los sueños se tornan inalcanzables,
una lágrima que termina de correr,
una imagen que se termina de desvanecer.

Entonces el ambiente se vuelve triste,
el ave de las mañanas ha perdido la magia de volar,
la mariposa risueña durmió eternamente,
la niña de las flores no vendrá nunca más.

Y es así como me despido de ti,
me despido de mis sueños,
de mis anhelos,
de mi camino a medio andar,
del olvido de tu parte,
de tu inseguro paso que no llegó a ningún lado,
de tus palabras frias y de tus frases sin terminar.

Es que si no avanzamos... retrocedemos,
y mi estado se vuelve bipolar,
no porque no deba continuar,
si no porque tú me detienes,
todo bien, todo mal,
hoy ya no quiero ni pensar.

Es así como la flor termina de marchitarse,
y tú... tú terminas de decirme adiós,
mientras yo seguiré en esta banca esperando el retorno,
el retorno de nuestras emociones contemplando el sol,
añorando los días que nunca tuve a tu lado,
tus besos y tu gran amor.