miércoles, 23 de febrero de 2011

Ay luna... lunita.



Deja que la luna desgarre sus vestidos,
que maldiga su existencia,
que viva inerte al mendigarle amor al sol,
deja que se marche esta mañana, déjala.

Y el cielo trata de robarle una sonrisa,
no lo consigue,
la sigue durante todo el camino,
pero la luna, triste ella se ha cansado de soñar.

La esperanza se ha ido al carajo esta noche,
al parecer ya todo está perdido,
la negra noche ha llegado,
sin embargo algo le impide perder el brillo... sería peligroso,
los demás no pueden vivir en penumbras.

Ella se aferra a un corazón latente,
a un corazón herido,
que sin embargo quiere seguir soñando,
quiere seguir creyendo,
prefiere seguir amando aunque su amor no sea correspondido.

Duerme luna,
descansa ya, un corazón partido, un corazón malherido debe sanar,
si te aferras a tus ideales quizá mañana no estarán,
canta a la desesperanza, ya mañana el dolor menguará,
nada te asegura recomponerte, pero si lo deseas así será.

Descansa en paz pequeña y hermosa luna,
descansa, no dejes que tu chispa se pierda jamás,
algunas estrellas te andan mirando,
sé que ellas te podrían amar,
de qué sirve el amor de aquellas luminosas estrellas si jamás lo podré aceptar,
mi amor sublime y derrotado no les pertenecerá jamás.

Quiero seguir soñando,
déjame que haga alarde de tu dulces abrazos,
de tus besos a media noche,
no perderé la ilusión, pero paciencia no conjuga con mi nombre,
suena tan mal...
pero sonaría bien un yo también.

Déjame entrar en tu sueños,
quiero ver si formo parte de ellos,
quisiera aferrarme cual bacteria a ti,
quiero, quiero muchas cosas, pero principalmente te quiero a ti,
me cansé.