martes, 5 de abril de 2011

Disparates de madrugada.



Hay cosas que prefiero no entender,
por qué llueve,
por qué sale el sol,
por qué eres tan lindo,
o por qué razón absurdamente lógica podría quererte,
no porque me niegue al conocimiento,
si no... porque simplemente hay cosas que se dan y punto.

Ya no es cuestión de ciencia,
es cuestión de religión,
de creer en ti,
de creer en todo,
de creer en mí y negarlo todo.

Pero cómo callar,
cómo negar lo evidente,
cómo tergiversar la realidad,
cómo?
imposible!

Fue posible mi anhelo imposible,
qué bárbara situación,
qué terrible todo esto que me amilana,
inquieta,
jode,
perturba... qué enfermedad tan terrible.

Y si pudiera evitar todo esto... me negaría a ello,
dejaría que suceda una y otra vez,
dejaría que este mal carcoma mi alma,
mi amor,
mi corazón, mis pensamientos y mi sentir,
dejaría que la locura abarce cada parte de mi ser
y que se impregne en cada hebra,
ay de mí sin este mal, ay de mi sin ti!

Sonrío
y me asombro de lo que sucede,
mis pensamientos revolotean sobre mí,
me invitan a entregar mi alma, mi corazón,
pero temo por ellos,
temo como temí ayer, hoy por la mañana, ya no sé,
el tiempo vuela de prisa,
el tiempo no quiere ser alcanzado,
el tiempo ya se acerca a las 6!

Y no hay nada más terrible
que vivir con una duda,
no hay estocada más dolorosa que una inmensa interrogante,
algún día esta sed de verdad será saciada
y finalmente estaré tranquila,
bien o mal, sabré reponerme,
porque no hay mal que dure cien años y ni tarado que lo tolere.

Pero vuelvo a rebuscar mis recuerdos,
vuelvo a buscarte una vez más,
vuelvo a sentir la necesidad de verte,
abrazarte,
besarte la frente,
decirte: todo estará bien cariño,
este será un viaje contra la corriente,
pero al igual que Cliff... seré valiente!

Ojalá algún día comprendas el verdadero significado de las cosas,
qué se esconde tras un corazón que se parece a una rosa,
porque el amor que endulza provoca,
y el amor que calla perdura,
como el hermoso volar de una atornasolada mariposa,
como cuando la tarde cae en el oriente.

Esta vez podré cantar libremente,
esta vez podré tocar el cielo,
esta vez podré reir sin miedo,
esta vez la realidad y el amor se complementarán,
esta única vez podré decirte: cuánto lo he soñado,
esta última vez podré decirte: ¡eres lo que he esperado!