miércoles, 5 de enero de 2011

A la lluvia.


Sonrío y te nombro lluvia de verano,
esbozo una sonrisa al saberte cerca,
al ver el cielo gris
y de pronto...
amo el sonido que dejas al chocar con el tejado.

Extiendo los brazos de extremo a extremo
como queriendo atraparte,
me es imposible,
eres escurridiza,
un poco frívola y egoísta,
pero te amo,
amo las lágrimas que dejas sobre mí,
amo este frío que me envuelve y la brisa que acompaña tu llegada,
estoy como en un trance,
mas de pronto te marchas... tal como llegaste.

Cotidiano... ajá!




Describir lo cotidiano es tarea fácil,
describir a una pareja enamorada,
al sol radiante,
la calle y sus ambulantes,
la plaza llena de niños,
una copa en lo alto,
dos locos saltando
y el sollozo de una madre preocupada.

Describir lo cotidiano de mí,
pensando en ti,
respirando por ti,
sonriendo por ti,
descubriendo la vida contigo y viviendo a mil.

Lo cotidiano, comúnmente conocido me atrae,
me llena,
me aletarga,
me enamora,
me delata.

Cotidiana cotidianidad, me encanta.

Cotidiano es también decir adiós,
mientras tus lágrimas siguen al viento
mientras tu sonrisa muere con una frase
y tu corazón calla millones de versos de amor.