viernes, 7 de agosto de 2015

Sin marcha atrás.





Y se marcharon
raudos, veloces, a prisa y destiempo,
me duelen, me duelen en el  fondo de mi ser,
tengo cicatrices,
me recuerdan que estoy viva,
que fue real,
que los tuve y se me fueron,
cuánto daría por oír sus latidos,
por verlos, por finalmente verlos,
tengo miedo,
no sé si quiera que vuelva a pasar,
me duelen,
me duele no comunicarlo,
me duele no poder haber gritado que los tuve y ya no están,
que fueron mi más grande esperanza,
mi mayor consuelo, mi mejor verdad,
me duele  callarlo,
me duele no compartirlo,
me duele en lo más recóndito de mi ser,
no los he olvidado,
no los he de olvidar.

Qué tan injusta puede ser la vida,
a penas pude ver sus alas,
a penas pude saber que estuvieron.

La vida se encarga de recordarmelos,
igual, sé que están conmigo,
no seas injusto y déjame mostrar cómo me siento,
no intentes hacerme  fuerte a la "fuerza".

Déjenme vivir mi dolor y llorar a mares si es necesario,
no intenten tapar el sol con un dedo creyendo que me hacen bien así.

Si te duele, no lo dices, qué es peor?
Quizá algún día pases por aquí y te preguntes si esto es para ti,
te diré entonces que sí,
que me sentí sola, expuesta a una llaga, abierta, sangrante y dolorosa,
porque así se siente, porque aunque no lo creas lloro cuando los recuerdo.

Déjame ser libre, deja que libere mi pesar,
Deja que mis lágrimas caigan si me duele el recordarlos,
algún día lo sabré sobrellevar, pero mientras, no mutiles mis sentimientos,
déjalos ser libres, déjame decirlo una vez más,
que fueron una fugaz alegría que se convirtió en mi más grande pesar,
porque los recuerdo y los amo,
porque vivirán conmigo y jamás morirán,

No hay comentarios: